El grupo de discusión celebrado en Bilbao permitió abordar la fotografía como práctica artística, lenguaje cultural, herramienta educativa y actividad profesional.
La conversación evidenció problemas conocidos por el sector: precariedad estructural, falta de reconocimiento del trabajo fotográfico, circuitos frágiles y escasa coordinación entre instituciones, centros de formación, festivales, autores y empresas culturales.
Pero también aparecieron posibilidades concretas. La formación, la alfabetización visual, la mediación con los públicos y la creación de redes pueden convertir iniciativas aisladas en relaciones más duraderas. Para FOC, esa capacidad de conexión es uno de los ejes centrales para construir un ecosistema cultural más sólido.
Artículo original publicado en Territorio Foto.

